Descripción
Este libro atiende el despunte de una tradición cinematográfica en un momento de la modernización mexicana. En sus páginas se documenta y analiza la relación entre cultura, industria y sistemas formales del cine clásico de suspenso. La aportación va en esa dirección: a construir puentes de análisis entre el crimen y el suspenso, la cultura y la comunicación; en dibujar una vereda para que genere discusión y otros analistas atiendan esa articulación, además del crimen, con cualquier otro objeto como el sexo o la locura con sus respectivas formas narrativas. Con ayuda que viene de Hitchcock a Zizek, ofrece una condición distinta para pensar estas conexiones y sus relieves que implican cine y sociedad, pero también sensibilidad y formas narrativas, ética y estética, ideología y emociones. Todo deriva de una manera modernizada de dirigir la mirada, de nuevas formas para comunicar el cambio de ideas y de sensibilidad social en relación al tema criminal. A tal razón la "modernidad" es una matriz cultural del suspenso, y éste, un inminente síntoma del momento histórico que lo germina, una "mancha" en el ecenario de la época que expone la contradicción de los valores en lo más profundo del melodrama moralizador.
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